UN TALLER A CONTRARRELOJ

El otro día me tocó impartir un microtaller sobre el Plan de Convivencia del Colegio Senara, y la verdad es que fue una experiencia intensa… ¡pero muy formativa!
Lo más curioso fue el formato exprés: al principio tenía 3 minutos para contar todo lo que había preparado, pero en cada nueva ronda el tiempo se recortaba. De 3 pasamos a 2 minutos, y luego... ¡a 1 minuto! Así que tuve que aprender a ir a lo importante, sin rodeos, y centrarme en lo más importante. Fue todo un reto, pero también una buena manera de practicar cómo sintetizar ideas.
¿Qué analizamos?
Durante mi intervención, me centré en algunos puntos clave del Plan de Convivencia y cómo este influye en la vida diaria del colegio:
  • Organización clara: El centro tiene bien definidos los roles de cada miembro —dirección, profes, personal de apoyo—, lo cual ayuda mucho al buen funcionamiento general.
  • Normas con sentido: No son solo reglas por cumplir, sino que están enfocadas en fomentar el respeto, la colaboración y el buen trato.
  • Resolución de conflictos: Me gustó ver cómo apuestan por la mediación antes que por castigos. El enfoque es más constructivo y educativo.
  • Derechos y deberes del alumnado: Un equilibrio importante. Se reconoce lo que los estudiantes pueden esperar del centro, pero también se deja claro qué se espera de ellos.
  • Implicación de las familias: Padres y madres no se quedan al margen, sino que se busca que estén presentes y formen parte activa del proceso de convivencia.

¿Cómo me sentí?

Al principio sentí muchos nervios —esa mezcla de adrenalina y preocupación por hacerlo bien—, y también bastante vergüenza al tener que repetir la presentación una y otra vez delante de diferentes personas. Llegó un punto, después de repetir lo mismo 13 veces, en el que incluso empecé a aburrirme. Pero curiosamente, ese cansancio me ayudó a relajarme y soltarme un poco más. Al final, la repetición se convirtió en una oportunidad para pulir el mensaje y sentirme más segura.
Lo que me llevo
Más allá del contenido, este microtaller me dejó dos aprendizajes:
  1. El Plan de Convivencia no es solo un documento, sino una herramienta real para crear un entorno escolar positivo, donde se respire respeto y buen ambiente.
  2. El formato reducido me obligó a pensar rápido, priorizar y aprender a comunicar lo esencial. Aunque al principio me estresó un poco, al final fue divertido y muy útil.
En resumen, fue una experiencia breve pero muy intensa, de esas que te obligan a salir de la zona de confort y que te aportan mucho más de lo que esperabas.

Comentarios

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Me alegra saber que te llevaste buenos aprendizajes, como el de aprender a sintetizar ideas, algo que sin lugar a duda es muy necesario saber, sobre todo si vamos a trabajar con niños y personas de todas las edades, que es a quienes irá dirigida nuestra labor :D

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